Nuestra Historia

 

La Cooperativa Minera MTL “La Brava” Ltda. nació como iniciativa de un grupo de trabajadores desocupados, en su mayoría mineros y obreros ligados al sector, que contando con experiencia, herramientas, equipos y un análisis en cuanto al aprovechamiento de los depósitos minerales localizados en la Puna jujeña, vieron la posibilidad de desarrollar un proyecto minero sustentable que les permitiera resolver el desempleo de decenas de personas con una fuente genuina de trabajo.

 

            Si bien la Cooperativa surgió de la organización de un grupo de desocupados de la antigua empresa “La Brava S.A.”, en concordancia con el  Movimiento Territorial Liberación (MTL) de la provincia de Jujuy, hoy se encuentra en un momento de expansión cualitativa en cuanto a su estructura interna, debido a la incorporación de diversos profesionales y estudiantes universitarios que aportan sus conocimientos desinteresadamente en los distintos proyectos que lleva a cabo la organización.         

 

            La Cooperativa se sustenta en los valores de la solidaridad. Creemos profundamente que el cooperativismo es una vía de organización popular para llegar a nuevos modos de producción donde no exista la explotación del hombre por el hombre. Afirmamos que la concientización del pueblo, y en especial de la clase trabajadora, es una condición sine qua non para lograr el objetivo que nos proponemos. Sin conciencia, sin educación y sin condiciones dignas de vida, no se puede sustentar un modelo de país diferente al que conocemos, donde las ausencias abundan y el bienestar escasea.

 

Cuando nace la Cooperativa Minera M.T.L. La Brava, la idea brota de la inquietud de un grupo de  trabajadores mineros de la ex empresa “La Brava S.A.”, la cual se dedicaba a la explotación de sulfato de sodio en Tumbaya. Dicha empresa es cerrada en 1998 por su ligazón al ámbito financiero del Banco Almafuerte. Esto se refleja en el informe del Senado de la Nación (Causa 132/99 “N.N. s/Denuncia” Juzgado N°2 a cargo del Dr. Ballesteros, Secretaría N° 3, a cargo de Vanesa Risetti.) cuando se llega a la conclusión de que “la operatoria del Banco Almafuerte estuvo destinada principalmente a generar fondos para negocios particulares de los funcionarios y directivos del Banco a través de empresas vinculadas”. El texto explica que el Directorio del Banco Almafuerte prestó dinero a empresas relacionadas económicamente a ellos -entre las cuales se encontraba “La Brava S.A.”- por importes relevantes sin garantías y con reducidas tasas de interés sin tener en cuenta el alto riesgo de estas empresas. Por dicha acción, cuando el Banco Almafuerte quiebra, quiebran automáticamente las empresas vinculadas a él, las cuales tomaron estos préstamos ficticios que terminaron en la cúpula administrativa del propio Banco. Para entender un poco mejor el tema, es menester transcribir el segmento de la denuncia del Senado, cuando explica que “el tesorero del Consejo de Administración del Banco Almafuerte, accionista de La Brava S.A. hasta fines de febrero de 1998 y director presidente de esa empresa hasta mediados de ese año, desconoció el origen de los depósitos cuestionados, así como su firma en los cheques librados, considerando que el libramiento de estos instrumentos no se correspondía con la operatoria genuina de la firma”.

 

            En el año 1998, cuando la empresa pasa de producir 250 toneladas a 500 toneladas por mes, es cuando recibe del Banco Almafuerte un crédito de $6.000.000 (convertibles a dólares con la paridad $1=U$S1). Dicha compañía suspendió sus actividades y envió a sus 40 trabajadores telegramas de suspensión por un mes, tiempo que sirvió para vaciar la empresa dejándolos sin la posibilidad de reclamar por sus derechos laborales. La empresa al no poder pagar el crédito declara la quiebra y deja en la calle a los trabajadores, lo que trajo como consecuencia, en parte, una gran emigración a otras zonas de la provincia o del país.

 

            En junio de 2004 el Dr. Gerardo Vassallo declara la subasta de los inmuebles de la empresa (Expte. N° 54891, “La Brava S.A. s/Quiebra”, Juzgado en lo Comercial N°5, Secretaría N°9), la cual se lleva a cabo en abril del 2005. Dos veces se subasta lo que quedaba de la empresa (lote y chatarras) y no hubo ningún comprador. Es en este contexto que el 22 de julio de 2004 nace en Palpalá, provincia de Jujuy, la Cooperativa Minera M.T.L. La Brava Limitada, organizada por parte de los ex obreros mineros de La Brava S.A. y trabajadores desocupados. Dicha Cooperativa se inscribe en el Instituto Nacional de Asociativismo y Economía Social (INAES) el 10 de noviembre de 2004 (Resolución 1214, “Cooperativa inscripta al folio 341 del libro 15°, bajo matrícula 27396 y Acta N° 14341).

 

            Es en este contexto donde los trabajadores organizados en la Cooperativa plantean que es necesario que la Legislatura provincial declarase de utilidad pública y sujeto a expropiación los inmuebles, maquinarias, marcas comerciales e instalaciones de la empresa quebrada. Los fundamentos de la Ley de expropiación se basan en “el objetivo de proteger, promover y preservar la fuente de trabajo de los habitantes (de Tumbaya)”, además de la necesidad de “preservar el medio ambiente sano” debido al estado de contaminación ambiental que dejó la empresa anterior. También se hace mención a los “derechos expresamente reconocidos por nuestra Constitución, cual serían la libertad de trabajar, ejercer el comercio y toda industria lícita, los relativos al trabajo y a los trabajadores”, y a la “obligación del Estado (en cuanto) promoción y protección del cooperativismo”. El tema en cuestión se trató en la Sesión Legislativa del jueves 16 de diciembre de 2004 donde, a pesar de contar con el apoyo del Ministerio de Desarrollo Social, el Ministerio de Trabajo de la Nación y varios diputados provinciales, no se logró sancionar dicha ley. La presentación de la ley de expropiación surgió de la íntima convicción de que con esto estábamos solucionado un grave problema social y laboral en la localidad de Tumbaya, castigada, como otros distritos de la Provincia de Jujuy y de la Nación toda por bolsones de desocupación, que traen aparejados la pobreza, la marginación, la desesperación y la exclusión social de amplios sectores de la comunidad.

 

            Es el 16 de mayo de 2005 cuando el Juez de la causa acepta la oferta de la Cooperativa que pide adquirir las 5 hectáreas de la fábrica en Tumbaya. Por estos meses es cuando la Cooperativa pide un subsidio al Ministerio de Desarrollo Social por una suma de dinero que permita comprar maquinaria para proyectar el trabajo a futuro. En julio de 2005 se recibe esa suma, lo que permite a la Cooperativa comenzar a pensar que el sueño de trabajo digno se va haciendo, de a poco, realidad.

 

Tumbaya ayer (1998)

 

 La planta al ser recuperada (2004)

 

Tumbaya Hoy (2006)

 

 

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